Las Elecciones Presidenciales de Estados Unidos celebradas el martes 5 de noviembre de 2024 que enfrentaban a la demócrata Kamala Harris contra el Republicano Donald Trump han finalizado con la victoria del Partido Republicano. Esto preocupa al entorno político-económico global debido al pánico que produce que los Estados Unidos sean gobernados por un personaje declarado culpable de 34 delitos distintos y que suelta comentarios como que los migrantes comen perros. Además, en un contexto bélico protagonizado por la guerra de Ucrania y el conflicto de Palestina y Israel preocupa el papel que va a tomar ahora los Estados Unidos con su muevo presidente que ya ha dejado caer las medidas que tomará con la declaración de que "va a acabar la guerra de Ucrania en 24 horas".
Desde el inicio de su campaña, Trump se presentó como el líder capaz de recuperar lo que él define como la "grandeza perdida" de América. Con un discurso que combina un marcado proteccionismo económico, promesas de rebajas fiscales y una postura firme en política migratoria, su victoria confirma que una parte importante del electorado sigue confiando en su visión.
En el ámbito económico, el impacto de su regreso ya comienza a sentirse. Su administración haprometido implementar medidas para reducir la inflación y estimular la industria nacional mediante aranceles a productos extranjeros. Sin embargo, esto plantea interrogantes sobre cómo responderán los mercados internacionales y si estas políticas podrían desatar nuevas tensiones comerciales con socios estratégicos como China y la Unión Europea.
En política exterior, la vuelta de Trump podría implicar una renovación de las posturas aislacionistas que caracterizaron su primer mandato. Esto podría traducirse en una menor participación de EE. UU. en organismos multilaterales y un enfoque uniláteral en temas clave como el cambio climático y la seguridad internacional.
Desde la perspectiva de la economía global, el liderazgo de Trump genera una mezcla de incertidumbre y oportunidad. Por un lado, los mercados podrían beneficiarse de sus políticas orientadas al crecimiento interno, pero también corren el riesgo de verse afectados por su enfoque impredecible en temas comerciales. Las empresas con intereses en Estados Unidos deben prepararse para un entorno regulatorio más volátil, especialmente en sectores como energía, tecnología y manufactura.
A nivel político, este resultado electoral también pone de manifiesto la polarización de la sociedad
estadounidense. La elevada participación en las urnas y el estrecho margen de victoria reflejan un país dividido, donde la gobernabilidad dependerá en gran medida de la capacidad de Trump para negociar con un Congreso posiblemente fragmentado.
En definitiva, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca representa un momento de inflexión para Estados Unidos y el mundo. Las próximas semanas serán cruciales para entender hacia dónde se dirige su gobierno y qué impacto tendrá en la economía global y el sistema político internacional. Lo único seguro es que las decisiones tomadas en Washington tendrán un eco que repercutirá en todos los rincones del planeta.